La mejor prueba es lo que dicen quienes ya estuvieron aquí
Familias de Bogotá comparten cómo fue su experiencia con los arreglos de convivencia de Remanso.
Volver al inicio+8
Años de experiencia
+180
Personas acompañadas
4.8
Calificación promedio
97%
Familias satisfechas
Lo que dicen las familias
Adriana Martínez
Hija de residente, Usaquén, Bogotá
Mi mamá lleva cuatro meses en la residencia permanente y la cambio que hubo en ella es notable. Ya no habla de sentirse sola. El equipo de Remanso la conoce de verdad — saben qué música le gusta, cuál es su postre favorito. Eso se nota.
Junio de 2025
Jorge Restrepo
Hijo de asistente diurno, Chapinero
Inscribimos a mi papá en el programa diurno cuando yo viajaba por trabajo con frecuencia. Le costó un poco los primeros días, lo reconozco, pero a la segunda semana ya no quería faltar. Llega a casa con más ganas de conversar. Vale la pena.
Mayo de 2025
Luz Patricia Vargas
Hija de residente de estadía corta, Teusaquillo
Viajé tres semanas y dejé a mi tía en Remanso. Recibí una nota cada día contando cómo estaba. Cuando la fui a recoger, me dijo que no había sentido que estuviera en un lugar extraño. Eso me tranquilizó por completo.
Junio de 2025
Carolina Forero
Nieta de residente permanente, El Salitre
La comida es casera de verdad. Mi abuela, que siempre fue muy exigente en la mesa, me dice que los almuerzos le recuerdan a los que hacía ella misma. Para alguien como ella, eso significa mucho.
Mayo de 2025
Hernando Morales
Esposo de residente, Barrios Unidos
Al principio dudé mucho. Mi señora tenía 76 años y no habíamos estado separados más de una semana en toda la vida. Pero el equipo de Remanso nos acompañó a los dos en el proceso. A ella la integraron despacio y a mí me mantuvieron informado. Bien hecho.
Abril de 2025
Sandra Gómez
Hija de asistente al programa diurno, La Candelaria
Lo que más aprecio es que me avisan antes de que yo pregunte. Si un día mi mamá llegó más callada de lo normal, me escriben y me lo dicen. Eso no lo encontré en otros lugares que visité.
Junio de 2025
Historias de convivencia
Casos reales, contados con respeto y sin identificar a las personas involucradas.
Del aislamiento a la mesa compartida
Situación inicial
Un adulto mayor de 71 años que vivía solo en Chapinero. Su familia, con hijos trabajando fuera del país, buscaba compañía estructurada sin que él tuviera que mudarse.
Arreglo elegido
Ingresó al programa diurno de lunes a viernes. Al tercer mes, él mismo pidió ampliar a sábados cuando las actividades lo permiten.
Resultado al cabo de 5 meses
Participa activamente en los círculos de conversación y llegó a coordinar un pequeño taller de ajedrez con otros asistentes. Duerme mejor. Habla por teléfono más seguido con sus hijos.
"Nunca pensé que a mi edad iba a hacer amigos nuevos. Ahora me espera el señor del ajedrez."
Una estadía corta que se convirtió en algo más
Situación inicial
Una familia con una abuela de 80 años necesitaba apoyo por tres semanas durante un viaje internacional. La señora nunca había estado en un espacio residencial fuera de su casa.
Arreglo elegido
Estadía corta con habitación privada. El equipo organizó actividades de costura que a ella le gustaban, y le asignaron una anfitriona de carácter cercano para el primer día.
Resultado
Cuando su familia regresó, ella preguntó si podía volver. Hoy asiste al programa diurno dos veces por semana y mantiene amistad con dos de las personas que conoció en esas tres semanas.
"Yo creí que iba a estar esperando que me vinieran a recoger. Pero los días pasaron rápido."
Transición tranquila hacia la residencia permanente
Situación inicial
Una familia en Bogotá con una madre de 84 años que vivía sola y cuyo apartamento ya presentaba dificultades de acceso. Querían una solución de largo plazo digna y cálida.
Arreglo elegido
Comenzó con una estadía corta de un mes para que ella conociera el ambiente. Después de tres semanas, pidió quedarse de forma permanente.
Resultado al primer año
La familia visita cada fin de semana. Ella tiene su propia rutina dentro de Remanso, un lugar favorito en el jardín y personas con quienes comparte las tardes.
"Cuando vine a visitarla el primer sábado y la encontré riendo con otras señoras, supe que habíamos tomado la decisión correcta." — su hija
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Dirección
Carrera 7 # 86-42, Chapinero, Bogotá
Visitas con cita previa bienvenidas
Horario de atención
Lun–Vie: 7:00 a.m. – 6:00 p.m.
Sábados: 8:00 a.m. – 2:00 p.m.
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